La procesionaria se adelanta a la primavera en zonas como Marbella, Mijas o Torremolinos

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Bolsa de seda de la procesionaria del pino. Thaumetopoea pityocampa.
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La procesionaria ya no espera a la primavera: su aparición se adelanta y aumenta el riesgo sanitario en España. Expertos de Rentokil advierten de que el aumento de temperaturas y los inviernos suaves están alterando el ciclo de esta plaga forestal.
La presencia temprana de estas orugas amplía el periodo de exposición a sus pelos urticantes, que pueden provocar reacciones cutáneas, alergias y graves lesiones en mascotas. Organismos expertos en control de plagas alertan del aumento de las temperaturas durante el invierno y cómo se favorece que estas orugas desciendan antes de los árboles y aparezcan en parques, pinares urbanos y zonas verdes frecuentadas por ciudadanos y mascotas.
Desde Rentokil, empresa líder en control de plagas y sanidad ambiental, explican que el ciclo biológico de esta especie está estrechamente ligado a la temperatura. “Cuando los inviernos son más templados, las larvas completan antes su desarrollo y abandonan los nidos con mayor antelación, lo que amplía el periodo en el que las personas pueden entrar en contacto con ellas”, asegura Íñigo García, técnico experto de Rentokil.

Más alertas en distintas zonas de España
En las últimas semanas se han registrado avisos por la presencia temprana de procesionaria en diferentes puntos del país. Distintas Comunidades y Ayuntamientos están desde con planes activos y advertencias en parques y pinares urbanos debido a la aparición anticipada de esta especie.
Entre las zonas donde se han mencionado alertas o actuaciones de control destacan la provincia de Málaga y el área de la Costa del Sol, donde expertos han advertido de una elevada presencia en pinares de municipios como Marbella, Mijas o Torremolinos, tras un invierno especialmente cálido.

–Un riesgo sanitario para personas y mascotas
La procesionaria del pino representa un riesgo para la salud debido a los miles de pelos urticantes que cubren su cuerpo, los cuales contienen una toxina capaz de provocar reacciones alérgicas e irritaciones en piel, ojos o vías respiratorias. Estos pelos pueden desprenderse y dispersarse en el aire, lo que aumenta la posibilidad de contacto incluso sin tocar directamente la oruga.
Las mascotas, especialmente los perros, son uno de los colectivos más vulnerables. Si intentan oler, jugar o ingerir una oruga, pueden sufrir inflamación de la boca y garganta, vómitos, dificultades para tragar e incluso daños graves en órganos internos en los casos más severos.
Por ello, los especialistas recomiendan extremar la precaución durante los paseos en zonas con pinos, especialmente en los meses previos a la primavera.

–Prevención y colaboración ciudadana
Los expertos de Rentokil recuerdan que la detección temprana y la prevención son fundamentales para reducir el impacto de esta plaga. Entre las principales recomendaciones destacan:
evitar tocar las orugas o sus nidos
mantener a las mascotas controladas en zonas con pinos
avisar a los servicios municipales si se detectan bolsones en los árboles
no intentar eliminar los nidos por cuenta propia
La colaboración entre administraciones, empresas especializadas y ciudadanía es clave para detectar a tiempo la presencia de la procesionaria y aplicar medidas de control eficaces.