“Nos encontramos ante el mejor verano para el turista indeciso de última hora, debido a que aún contamos con disponibilidad de alojamientos con una buena calidad-precio. Normalmente otros años para esta fecha apenas quedaban opciones que cumplan con las características que la gran mayoría de viajeros van buscando. Solían estar disponibles aquellas casas con precios muy elevados, normalmente de lujo, y otras que no tenían piscina para el disfrute de la temporada estival”, manifiesta Félix Zea, Ceo y cofundador de la plataforma malagueña de turismo rural Ruraludays.
A su juicio, este hecho se produce por dos motivos fundamentalmente: en primer lugar, porque cada vez hay más oferta; y en segundo, porque el turismo vuelve a ser menos previsor tras dejar atrás los años de pandemia en que los alojamientos se reservaban con meses de antelación. Ahora, vuelve la tendencia de la reserva de última hora.
Así la cosas, de momento, la ocupación para julio en la provincia de Málaga roza el 70%, mientras que, para agosto, de momento, es del 77%, un porcentaje, señala Zea, “que a buen seguro crecerá hasta rozar el lleno en el mes estival por excelencia”.
“También hemos observado que el sector del turismo rural está cambiando y evolucionando mucho y que los alojamientos que antes y mejor se reservan son los más premium y aquellos que apuestan por diferenciarse mediante un equipamiento especial (jacuzzi, cama balinesa, espacios de juegos familiares…), y aquellas que siguen las últimas novedades en decoración. Ya no todas las casas rurales se alquilan, sólo aquellas que siguen mejorando de manera continua para satisfacer al nuevo tipo de turista. La tendencia es acercarse al confort de un hotel con la privacidad de una casa” en el campo, añade Zea.