
La lucha contra el tráfico de drogas en el Estrecho de Gibraltar ha destapado la trama de Mark R.B., un histórico y escurridizo narco inglés asentado en Sotogrande, donde según la investigación aplicaba los conocimientos náuticos que acumuló durante su etapa como miembro de un submarino de la Royal Navy británica para el transporte de hachís por vía marítima entre Marruecos y España. Posteriormente, la mercancía se distribuía a Reino Unido y a Ucrania, países en los que tenía sus principales relaciones comerciales. La operación Candado de la Policía Nacional y Vigilancia Aduanera suma diez detenidos (seis en Ceuta, dos en Manilva y dos en Sotogrande) y ha intervenido 1.600 kilos de hachís en dos fases, además de un velero, dos yates, cinco vehículos de lujo, más de 5.800 euros, una pistola simulada, una pistola táser, armas blancas y un dron. El líder de la trama ha ingresado en prisión.
La investigación tomó forma el pasado año. Los agentes de ambos cuerpos se centraron en un británico que siempre estuvo en las quinielas del narcotráfico, aunque no era fácil demostrarlo. Las pesquisas terminaron revelando que Mark, un apasionado del mar y del golf ( en sus redes asegura haber sido manager general del principal club de este deporte en Sotogrande) tenía varias empresas de compraventa y alquiler de embarcaciones con las que organizaba los transportes de droga y otras sociedades pantalla para blanquear el dinero procedente del narcotráfico, sobre todo en el sector inmobiliario. Más adelante, los investigadores constataron la relación del investigado con otros narcos afincados en Ceuta que le suministraban el hachís que luego transportaba en veleros y yates.
El seguimiento a los sospechosos no fue fácil. Organizaban sus encuentros en lugares que dificultasen la labor policial y hasta se desplazaban a Ceuta en embarcaciones particulares para que sus datos personales no quedaran registrados en las compañías de transporte que conectan la ciudad autónoma con la península.
La primera fase de la investigación se desarrolló en agosto de 2020, cuando parte de la organización fue sorprendida preparando un transporte de droga. La embarcación intervenida en el puerto deportivo de Ceuta llevaba 600 kilogramos de hachís. Tres meses más tarde, el grupo planificó un nuevo porte, en esta ocasión en una embarcación de recreo que fue interceptada el puerto deportivo de Sotogrande (Cádiz) con una tonelada de hachís.
Finalmente, la pasada semana se llevó a cabo la explotación operativa con la detención de 10 personas, seis de ellas en Ceuta, dos Manilva y otras en Sotogrande.
**Fotos de la Policía Nacional.-