Los campos de golf: un hábitat para combatir el duro verano para los animales

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Los campos de golf son, como reza su definición, campos en sí mismos. La presencia de vegetación complementaria en zonas que no son específicas de juego genera un entorno natural óptimo para que encuentren acomodar distintas especies animales.

Y es que la presencia de agua o de espacios verdes ofrecen un contraste objetivo con el entorno exterior, especialmente en los meses de verano, en los que recursos como el líquido elemento es algo más escaso.

Así, tal y como nos comenta el biólogo Miguel Ángel Farfán Aguilar, “los campos de golf son zonas que sirven de provecho como refugio y lugar para la búsqueda de alimentos y agua en verano, momento en que estos recursos escasean”.

Tal y como precisa Farfán, “el clima exterior en verano es limitante y seco, e instalaciones como los campos de golf, mantenidos y regados, se convierten en lugares óptimos para el envite del estío, por su humedad y los recursos alimenticios que se pueden hallar”.

Miguel Ángel Farfán participó junto con otro biólogo, Jesús Duarte, en diversos estudios acerca de la fauna que se puede encontrar en los campos de golf. Estos trabajos, efectuados entre 2009 y 2012, arrojaron curiosos datos sobre la presencia animal en estas instalaciones.

Además de la lógica presencia de reptiles, insectos, anfibios y aves, una de las especies que más sorprendió a Farfán y Duarte fue la presencia de la nutria, un animal preeminentemente fluvial que parece encontrarse a sus anchas en los campos de este deporte.

Además de la nutria, se observaron rastros de presencia de galápagos y advirtieron peces como la carpa, en los diversos estanques y balsas con que cuentan los campos de golf.

Miguel Ángel Farfán repara en una característica que puede aportar luz a la estabilidad de la presencia de estos animales en los campos de golf: el mantenimiento de estas instalaciones permite una regularidad en condiciones de humedad y ambiente que permiten “que estas especies estén todo el año presente dentro de los campos sin tener la necesidad de efectuar migraciones”.

Las características de la práctica del golf también facilitan que estas especies campeen a sus anchas: “el golf no es un deporte masificado y poco ruidoso, que apenas entra en conflicto con los animales”, precisa Farfán. En efecto, un campo de golf suele tener escasa densidad de ocupación y los movimientos de los jugadores tienden a ser tranquilos y provocan poca alarma, condiciones que permiten que los animales puedan adquirir confianza en estos peculiares hábitats.

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