El Ojeando 2025 celebró su 20 aniversario agotando las entradas

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Ojén congrega en sus calles a miles de melómanos que acuden a la villa de la Costa del Sol para disfrutar de una propuesta que convence por segundo año consecutivo.
Ojeando ha vuelto a hacer de las suyas. Ha reunido a vecinos y visitantes que llegaban de diferentes lugares de la geografía española; incluso hay quien se ha colado por videollamada para no perderse detalle. Cualquiera que haya caminado por las calles de Ojén ha podido ver el público heterogéneo que reúne el festival. Algunos llevan ya años viniendo; para otros, ha sido su primera vez. Si en algo coinciden es en su pasión por la música y en sus ganas de conocer nuevos talentos, como Álvaro García, Nya de la Rubia o Gonzalo Alhambra. En un fin de semana marcado por las altas temperaturas, los escenarios Piscina y Molino han sido un gran reclamo.

La gran fiesta, sin embargo, ha estado en El Patio. Entre aulas y marcas de canchas de baloncesto, Miguel Campello no ha dejado ni una de sus canciones más escuchadas sin tocar. Ha cautivado a todos los presentes con su sonido ecléctico. Una actuación que, por mucho que procuremos, va a ser difícil de olvidar. Del mestizaje pasamos al rock andaluz. Hemos despedido a Medina Azahara con la que es su última gira sobre los escenarios. Tras más de cuatro décadas de trayectoria, como ellos dicen, «todo tiene su fin». Los presentes se han sacado el C1 de español con María Peláe. La malagueña ha hecho alarde de su humor ágil y su tono reivindicativo mientras reinventa el término folclórica.
La noche continuaba en El Patio al ritmo de los samples de Les Castizos. No hay malagueño que no haya bailando por su culpa. Son capaces de mezclar cualquier género, y este fin de semana han dado cuenta de ellos. Los beats siguieron aumentado en el escenario El Molino. Allí bailamos –tanto el viernes como el sábado– hasta que salió el sol. Sonaron acordes de reggae, con matices de afro-latin y flamenco; todo ello con una base común: la música electrónica. En los platos han estado Blas Factory, Saymon Gómez, Mike Martin, Jhon Mena, Salas, Saraika, Dilio aka Álex Méndez y Chris Martin.

El talento emergente se ha dado cita en La Plaza. Ginés González inauguró un escenario en el que se celebraron las emociones y hubo ritmos que fueron del pop al flamenco. Álvaro García puso el tope pop. El toque flamenco corrió a cargo de la cantautora y actriz Nya de la Rubia, Gonzalo Alhambra y el Grupo Asere, quienes apuestan por un innovador enfoque del género llevado a la versión más actual y urbana con fusión de estilo rumba-pop. Los Cassettes montaron a los presentes en el DeLorean para escuchar el mejor pop y rock en español de los años 80 y 90. Con Los Calvin también escuchamos los temas escuchados de la década de los noventa. ¡Menudo viaje al pasado!
Ojeando no solo ha estado en los escenarios. Durante esta edición, hemos visto dos propuestas difíciles de rechazar. En el escenario Circo estuvo Máximo Óptimo con un espectáculo para todos los públicos y una propuesta diferente para comenzar la noche de conciertos. En las Terrazas, la violinista Anna Milman.
El festival cierra su XX edición manteniéndose como un festival «con alma y diferente». Que lejos del Indie y de lo que en antaño fue convence a vecinos y visitantes que abarrotaron cada espacio. Este año ha contado con cinco espacios repartidos por el pueblo con una programación para todos los tipos de públicos, ya sean familias, jóvenes y adultos. El único espacio de pago ha sido El Patio que agotó todas las entradas.

**FOTOS DE LA ORGANIZACION.-

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