El cáncer es la segunda causa de muerte en el mundo, provocando cerca de 10 millones de muertes al año. Se prevé que esta cifra aumente un 60% en dos décadas si no se toman medidas para controlarlo; y es que se estima que un 40% de los cánceres se pueden prevenir o curar si se tienen unos hábitos de vida saludables y se evitan factores de riesgo como el tabaco, el alcohol o algunas enfermedades infecciosas como el VPH, así como si se potencian las vitales campañas de cribado. A esto se suma el agravamiento provocado por el infradiagnóstico en este último año debido al coronavirus. Como advierte el doctor César Ramírez Plaza, jefe del Servicio de Cirugía General y Aparato Digestivodel Hospital Quirónsalud Málaga, «se calcula que, en 2020, 2 de cada 10 casos de cáncer no han sido diagnosticados debido al Covid-19«.
Durante la primera ola de la pandemia, se produjo una reducción e incluso paralización en el Sistema Nacional de Salud de pruebas endoscópicas y escáneres (tipo TAC o RNM); que son las pruebas esenciales para diagnosticar tumores como los del aparato digestivo, ver cuál es su nivel de extensión dentro del cuerpo y, también, hacer el seguimiento evolutivo de los pacientes ya operados o que se están tratando con quimioterapia o radioterapia.
El doctor César Ramírez alerta de que «la caída de las cifras de los nuevos diagnósticos como consecuencia de la paralización de la realización de pruebas durante la primera ola ha sido de hasta un 30%. Además, también se han paralizado los programas de screening o cribado, que permiten un diagnóstico precoz del cáncer y evitan hasta un tercio de las muertes por cáncer de colon; el tumor digestivo más frecuente«.
Los datos apuntan, subraya el jefe de Cirugía de Quirónsalud Málaga, a que «esta bajada del 20-30% en el número de diagnósticos por cáncer se va a reflejar en un peor pronóstico de estos pacientes y que ello se podría reflejar en un aumento de la mortalidad del 10% en uno o dos años. Y esto se explica porque, desgraciadamente, en tumores como los cánceres de estómago o de páncreas, que avanzan muy rápido, un retraso de 2-3 meses en el diagnóstico supone una pérdida de oportunidad de tratamiento».
Hay dos lecturas inmediatas que se deben hacer de estos datos. La primera y principal que dirige el doctor César Ramírez a los pacientes es que «no deben dejar de consultar con su médico de familia o especialista cuando tengan síntomas preocupantes de patología digestiva, como son los cambios no explicables del ritmo intestinal, la pérdida de sangre de forma repetida al ir al baño o las pérdidas de apetito y/o de peso sin modificaciones del hábito dietético».
La segunda lectura va dirigida a reflexionar sobre lo aprendido en este tiempo de contexto coronavirus para que no tengamos que lamentarnos también de las cifras de otras patologías. «La experiencia y la evidencia científica durante la pandemia nos ha demostrado que la peor estrategia es dejar a un lado los problemas de salud por miedo al Covid-19», reitera el doctor César Ramírez. A partir de ahora, y dado que la patología Covid-19 va a estar con nosotros durante un tiempo, «es imperativo que las pruebas diagnósticas, como endoscopias, digestivas o del tracto respiratorio, TACs, resonancias magnéticas, etc.., sean consideradas nunca más como actividades sanitarias prescindibles, para que los efectos colaterales de la pandemia, al menos, no sigan haciendo daño».