Cómo afecta el Terral a nuestro organismo

.

Con la llegada del Terral y el consiguiente incremento de la temperatura ambiental se produce un aumento en el riesgo de aparición de patologías derivadas de la exposición solar, y específicamente a temperaturas elevadas. La subida sostenida de la temperatura corporal por encima de 41 ºC tras la exposición a ambientes soleados con temperaturas extremas, o a la realización de ejercicios extenuantes en estos ambientes y en los que el organismo ve superado los mecanismos de los que habitualmente dispone para regular la temperatura interna, llevan a la aparición de estos golpes de calor. Pero, ¿en qué consisten estos episodios? El doctor Juan Carlos Gavilán, Jefe de Servicio de Hepatología y Medicina Interna del Hospital Vithas Xanit Internacional, perteneciente al grupo sanitario Vithas, el cual cuenta en España con 19 hospitales y 28 centros monográficos Vithas Salud, lo explica de una manera sencilla: «Como consecuencia de ese colapso en nuestro organismo, se produce un daño en las proteínas y lipoproteínas que forman parte de las membranas celulares y de la propia célula, consecuencia por la que tiene lugar una cadena de fallos en el funcionamiento de los diferentes órganos y sistemas del cuerpo humano que pueden llegar a provocar un colapso y el fallecimiento del paciente».

De esta forma podemos establecer dos tipos de golpes de calor: el denominado golpe de calor post ejercicio, que habitualmente aparece en adultos sanos que realizan una actividad física intensa en las horas de máximo calor durante el verano; y el golpe de calor clásico, que afecta más frecuentemente a niños y ancianos con patologías diversas, que viven en zona poco habituadas al calor y que sufren las conocidas olas de calor. En ambas tipologías se presenta una sintomatología similar: hipertermia, alteraciones de la conciencia, taquicardias, dolor de cabeza, náuseas o vómitos.

Conocidos estos dos tipos de golpe de calor, el doctor Gavilán incide también en los mecanismos que posee nuestro cuerpo para compensar ese aumento de temperatura corporal. «Podemos favorecer la pérdida de calor interno a través de la respiración y, sobre todo, desde la piel mediante transferencia por convección, radiación, conducción y evaporación del sudor que se produce por vasodilatación y estimulación de las glándulas sudoríparas. Todo ello está regulado y coordinado a través de un centro termorregulador que tenemos en una estructura de nuestro cerebro conocida como hipotálamo, y que dispone de unos termosensores que detectan estos cambios de temperatura y ponen en marcha estos mecanismos de regulación»

Algunas medidas preventivas.

Lo más importante a tener en cuenta es poner en marcha las medidas preventivas para evitar la aparición del cuadro. Estas incluyen mantener un grado de hidratación adecuado en el verano, (especialmente en niños y personas mayores), evitar la exposición solar en horas de máxima temperatura, permanecer en sitios frescos y bien ventilados, usar ropas claras y que permitan la adecuada transpiración y, de manera general para cualquier persona, evitar la práctica de ejercicios extremos en horas de máximo calor.

error: Content is protected !!
Scroll al inicio