
La curva del Coronavirus en la provincia de Málaga sigue en ascenso. Según los datos facilitados hoy por la Consejería de Salud y Familias de la Junta de Andalucía se contabiliza una nueva muerte( en una Residencia de la capital que llega a ser la 307 desde el inicio de la pandemia) y 307 nuevos casos de contagio( 9.958 total). En cuanto a hospitalizaciones se llega a las 222, con 30 en UCI. El número de curados hoy llega a 20, para un total de 4.405.
Esto ya comienza «a preocupar seriamente» a la Junta de Andalucçia, que adoptará medidas drásticas en este fin de semana si no se reduden las cifras del contagio. En rueda de prensa hoy en Sevilla el portavoz del Gobierno andaluz, Elías Bendodo, ha mostrado este martes su alta preocupación por lo que está sucediendo en Málaga. Ante esta situación la Dirección General de Salud Pública ha indicado a los alcaldes de la provincia que no se celebren actos masivos.
En el caso de Málaga, la Junta considera que ya no hay brotes, sino contagio comunitario, pero lo que preocupa, de un modo especial, son los ingresos. Hay 220, casi un tercio del total de Andalucía. La suposición realizada por Bendodo «es que el turismo veraniego ha sido el responsable del incremento de contagios. Andalucía ha recibido dos millones de visitantes este verano. Esta curva debería bajar ahora que no hay visitantes, por sentido común», indicó el consejero.
El Gobierno andaluz ha dado cuenta este martes de algunas mejorías que ha introducido en la Atención Primaria, que es el primer frente contra la pandemia y cuyos centros comienzan a estar desbordados en muchas áreas de Málaga, Granada, Almería y Sevilla. A los 8.200 rastreadores, la Consejería de Salud va a añadir 100 más unos 250 que se esperan que procedan de la Unidad Militar de Emergencias. Se han contratado dos empresas de llamadas telefónicas para abrir dos centros en Sevilla y en Granada, pero para atender a toda la comunidad autónoma. Y se han comprado un millón de test rápidos de nueva fabricación europea, que aporta bastante fiabilidad. Es una partida de tests de antígenos que costarán cinco millones de euros.
El consejero de Salud, Jesús Aguirre, admitió «que hay problemas serios en algunas área de Atención Primaria. Los centros de Salud han asumido el control epidemiológico, son los que cuentan con los rastreadores y los que hacen las labores de trazabilidad de las infecciones. A ello también se une los descuadres de personal debido a las vacaciones de verano».