Una estimación de Barclays ha puesto cifras al impacto que puede tener en las entidades financieras la declaración de las tarjetas revolving como usurarias
3.100 millones de euros en concepto de devolución. Esta es la factura mayúscula que tendrán que asumir los bancos después de que el Tribunal Supremo haya declarado como usurarios los intereses de las tarjetas revolving. El dato extraído de un estudio de Barclays ha impulsado los intentos de acuerdos extrajudiciales por parte de los bancos.
Con el fin de evitar un aluvión de demandas que dañe aún más la imagen de las distintas entidades financieras, los bancos están intentando atajar el problema y evitar a toda costa el paso por los tribunales. De esta manera los consumidores afectados están recibiendo comunicaciones de sus bancos para ofrecerles una conciliación que minimice el impacto económico.
Intento de conciliación
Desde entidades como WiZink están rebajando considerablemente los tipos de interés con la intención de lograr la renuncia a acciones judiciales posteriores. Este era uno de los bancos que más comercializaba este tipo de tarjetas, hasta tal punto que el Tribunal Supremo estudió un caso concreto de una clienta de WiZink para tomar una decisión al respecto.
Ella había contratado este método de pago aplazado con unos intereses del 27% TAE. Para el Alto Tribunal este porcentaje era “desproporcionado”, “usurario” y “debía ser anulado” por aplicar un tipo de interés superior al precio normal del dinero. En su defensa la afectada se basó en la Ley de Usura de 1908, más conocida como Ley Azcárate, que anula los contratos de préstamo para los que los intereses remuneratorios son usurarios.
Pero no sólo WiZink resultó afectada por esta sentencia, sino que el impacto puede considerarse prácticamente total. Tal es así que algunas entidades financieras han decidido retirar estas tarjetas del mercado para evitar posibles conflictos en el futuro.
Especial diligencia
Los pocos que siguen ofreciendo estas tarjetas han ajustado el TAE dentro de la media permitida. Aun así desde el propio Banco de España instan a aquellos consumidores que recurran a este producto a actuar con “especial diligencia” para no caer en una losa de deudas, a la vez que solicitan al banco mayor transparencia para “lograr la buena práctica bancaria”.
A fin de cuentas este organismo estatal pretende que aquellas personas que adquieran una tarjeta revolving en la actualidad sepan en todo momento cómo funcionan y las condiciones que las rodean. Por ello solicitan “un plazo de amortización real” con distintos escenarios donde se estipule cuándo terminarás de pagar si no se realizasen más disposiciones ni se modificase la cuota.
En cualquier caso estas advertencias llegan tarde para aquellos consumidores que actualmente se debaten si aceptar o no la propuesta extrajudicial realizada por su entidad bancaria. Cada caso es distinto y no existe una solución más o menos recomendable. Dentro de esa particularidad, lo mejor es dejarse asesorar para encontrar el camino más beneficioso y decantarse por él.