Según informan distintos medios especializados del Campo de Gibraltar, el catamarán “Panagia Parou”, que desde hace cuatro años permanece amarrado sin tripulación en el puerto de Algeciras por abandono de su armador, ha comenzado a hundirse al sufrir una vía de agua, como consecuencia de un golpe de mar a causa del fuerte temporal de viento de Levante. Esto provocó la rotura de cabos sin consecuencias en otros buques atracados en estas instalaciones.
Ahora deberá ser la Autoridad Portuaria de la Bahía de Algeciras, junto a la Capitanía Marítima, la que ordene el reflote del barco que en su día navegó para la naviera Inter Shipping. A pesar de la situación, el resto de embarcaciones no corren peligro alguno. Además, al no contar con combustible en sus tanques, tampoco existe riesgo de contaminación.
El Panagia Parou llegó a Algeciras para cubrir el servicio entre Tarifa y Tánger. El tamaño del buque -cuenta 102 metros de eslora y 17 de manga- y las restricciones de atraque del puerto de Tarifa hicieron inviable esa misión. El impago a una compañía española por unas reparaciones en la nave motivaron su embargo y desde entonces se encuentra parado en el puerto de Algeciras. La tripulación, compuesta en principio por 19 personas, se fue marchando hasta quedarse sin personal a bordo.