Evento: LA Art Show, Feria de Arte
Localización: STOA Gallery, estand 142, Los Angeles Convention Center, 1201 South Figueroa Street West Hall, Los Angeles, CA 90015
Fechas: 11-15 enero
Artistas: Astrid Sommer (México), Conchi Álvarez (España) y Eric Aman (Francia) Contacto: -Galería STOA: www.stoagallery.com e info@stoagallery.com
STOA es una galería de arte inaugurada en 2006. Localizada en el Puerto de Estepona, Málaga, consta de aproximadamente 360 metros cuadrados de instalaciones situadas justo encima y junto al Ayuntamiento de Estepona. Desde el comienzo STOA ha participado activamente en la vida cultural de la zona, donde es todo un referente de calidad y profesionalidad. La galería realiza de cuatro a cinco exposiciones al año, la mayoría de ellas comisariadas. Está focalizada en arte emergente, y sólo en mercado primario.
La galería tiene un espacio de colaboración en la radio local (“La pincelada”) y en la televisión local en diversos programas (Canal YouTube de STOA GALERÍA DE ARTE-GALLERY)
STOA ha formado parte, y ha impulsado, un proyecto de arte urbano en Estepona, una ruta de murales, en la que varios artistas de la galería STOA han participado: ”La Casa de la buena Gente” de Conchi Álvarez; “Ángel el buceador” de Eric Aman y “Azul y mar, emociones líquidas” de Javier Infantes.
En la galería se han realizado dos performances, resultado de la fusión de la pintura y el flamenco a través de la interacción de la pintura de Conchi Álvarez y la Cantaora y compositora de flamenco Ana Fargas: “El Cante se hace Color I y “El Cante se hace Color II” (Ver Canal YouTube de STOA GALERÍA DE ARTE-GALLERY), elegida para la Clausura de la III Bienal de Flamenco de Málaga en Estepona.
DESCRIPCIÓN DEL PROYECTO PRESENTADO PARA EL ESTAND DE STOA EN LA ART SHOW, comisariado por Conchi Álvarez
La propuesta de estand está basada en tres artistas, dos pintoras y un escultor
ASTRID SOMMER. Pintora mexicana que vive y trabaja en México DF. Expone y colabora con STOA desde hace varios años. Sus pinturas, todas ellas realizadas en acrílico sobre lienzo, todas ellas pertenecientes al mundo de la abstracción, y muchos de sus títulos se adscriben también, a la esfera de lo conceptual: “Impulso”, “Disparidad”, “Distinción”, “Vínculo”, “Contexto”… Sin duda, la obra de Astrid pertenece a la abstracción, a la más elegante, optimista y colorista. En ella se percibe esa “vibración del alma”, sin la cual, decía Kandinsky, no puede producirse la obra. Y ahí está, en cada pintura, un reflejo de la Astrid más íntima, constatando otra de las afirmaciones del gran maestro de la abstracción: “el espíritu de cada artista se refleja en la forma. La forma lleva el sello de su personalidad”. La propia Astrid afirma que sus colores tienen un significado emocional y ello es fácilmente perceptible. Nos encontramos ante un magnífico ejemplo de abstracción subjetiva…y poética. Porque, como afirma otro artista poeta, Ai Wei Wei, “(…) la poesía sirve para mantener nuestro intelecto en el estado anterior a la racionalidad. Nos lleva a un sentido puro de contacto con nuestros sentimientos”. Y esto es, precisamente, lo que tenemos con la pintura de Astrid, el puro sentimiento. Pero no la expresión de sentimientos “tal como se experimentan en la vida real, sino de esos sentimientos vividos imaginariamente, en ese plano donde realidad e irrealidad se funden”. El sentimiento de la artista está, no hay duda, en una obra que ella afirma gestar de forma lúdica y espontánea, esperando que sea la experiencia personal de cada uno, su bagaje personal, lo que guíe la lectura de sus acrílicos. Anhela que cada pieza comunique con el espectador, le “diga” algo sin estar mediatizado, apela a la capacidad de cada mirada para interpretar y descubrir qué es lo que pasa en cada lienzo y, mejor aún, qué es lo que eso provoca en cada uno. No hay una base conceptual que guíe la obra, pues no es amiga de textos explicativos pero, pese a que sus títulos son de una vaguedad calculada, no puede evitar aportar con ellos claves significativas que, se quiera o no, influirán en esa inmersión particular e intransferible.
CONCHI ÁLVAREZ, pintora española que vive y trabaja en Andalucía, España. Proponemos para La Art Show obras de dos de sus series más representativas: una de ellas, “Ensoñaciones urbanas”, en las que la artista despliega un realismo mágico que no puede ser más subjetivo, sólo por las ciudades amadas. Nunca es la urbe, sino “su” ciudad, y siempre el casco histórico, lugar donde se concentra la historia urbana, donde se superponen, a modo de capas, esencias y vivencias que estallan en sus pinturas, en una metamorfosis de color que no afecta a las formas, pues se reconocen rincones y calles. Momentos y espacios solitarios, sin gente, pero cargados de humanidad ausente. Su pasión por la arqueología explica su proceso creativo: espacios cargados de un inconmensurable código de formas, luces y colores sólo accesible e interpretable por su descubridora que, estrato a estrato, desentraña, estudia, en un itinerario vital porque la mirada de la artista hacia la ciudad se convierte en un espejo de su propia existencia, o de su propio anhelo, devolviéndole la imagen más amable y bella, la más optimista. La otra serie, “El Ritual del torero”, describe, a través de sus coloristas pinceladas, un ritual casi litúrgico que precede al espectáculo taurino y se continua en él. Un proceso de purificación en el que el hombre, despojado de su ropaje mundano, comienza la catarsis para lograr la sublimación interior. Un delicado y silencioso protocolo en el que cada prenda es un escalón más en la transformación espiritual. Movimientos ancestrales, supersticiones y creencias que se suceden antes y durante la corrida de toros y que van aportando a este héroe, mitad hombre, mitad dios, un aura que lo convierte en leyenda.
ERIC AMAN, artista francés, formado en Francia e Italia, país en el que ha vivido y trabajado 17 años. Actualmente vive en Málaga y compagina su quehacer escultórico entre Carrara (Italia) y Málaga (España). La mayoría de sus obras pertenecen a lo más atemporal del arte, fruto de ese contacto cercano y diario a los más excelsos ejemplos del arte clásico, y los clásicos de cada etapa de la Hª del Arte. La prensa italiana lo calificó como el “nuovo Michelangelo” por las formas llenas de energía y fuerza en potencia de sus esculturas. A ese basamento clásico de corte italiano se suma, sin duda, mucho del clasicismo francés, del refinamiento de Houdon, incluso un paralelismo con él: origen francés, viaje a Italia para poder empaparse de lo clásico y sus “revivals”, el Renacimiento, el Neoclasicismo. Como aquel, que realizó dos grandes estatuas para los nichos de la iglesia Santa María degli Angeli, Eric ganó el concurso para colocar una monolítica Santa Catalina de Siena de siete metros de altura en uno de los nichos del Vaticano. En ese tipo de obras, la narrativa discurre entre el discurso amable y la delectación en las suaves formas de figuras femeninas llenas de ese ethos clásico que siempre es tan cercano y universal. Pero Eric ha dado un giro estilístico y formal, del ethos al pathos, gestando una nueva serie de la que son buenos ejemplos los bronces propuestos para LA Art Show, “Decrepitud” y “Madonna hermafrodita”. Contundentes alegorías inspiradas en la famosa obra “Iconología” de Cesare Ripa, que suponen una paráfrasis contemporánea y personalísima de este clásico italiano del siglo XVI.