La Policía Nacional localiza un zulo de cocaína en Marbella y destapa en Algeciras el arsenal de los narcos con 19 kalashnikovs

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Según avanza el diario EUROPA SUR agentes de la Policía Nacional han intervenido en su término municipal un auténtico arsenal destinado a proteger guarderías de droga: 25 armas de fuego, entre ellas 19 fusiles AK-47, también conocidos como kalashnikovs, considerados armas de guerra. La operació Wolf, dada a conocer esta mañana a la prensa, forma parte de un doble golpe policial que también ha permitido desmantelar un “narcozulo” en Marbella con más de una tonelada de cocaína oculta bajo tierra.

En la actuación desarrollada en Algeciras fue detenido un hombre y se localizaron las armas en el interior de un vehículo con las placas dobladas. El arsenal —19 AK-47 del calibre 7,62 y seis pistolas de 9 milímetros— estaba presuntamente destinado a custodiar estupefaciente almacenado en guarderías utilizadas por redes criminales.

La magnitud de la intervención evidencia el nivel de organización y capacidad de fuego de los grupos dedicados al tráfico de drogas en el Campo de Gibraltar, donde la presión policial se mantiene constante ante el uso creciente de armamento de guerra por parte de las mafias.

Un “narcozulo” bajo tierra en Marbella
La segunda operación se desarrolló en el distrito de Las Chapas, en Marbella, concretamente en el bosque de Ricmar. Los agentes tuvieron conocimiento de un posible alijo en una zona costera de la provincia de Málaga y establecieron un dispositivo de vigilancia tras detectar movimientos sospechosos de un vehículo de alta cilindrada que merodeó durante una hora por el entorno para comprobar la posible presencia policial.

Cuando los agentes se adentraron en la zona boscosa descubrieron a tres individuos —dos de ellos armados con subfusiles y equipados con chalecos policiales— golpeando a un cuarto hombre para arrebatarle la droga en lo que, en el argot, se conoce como un vuelco.

Se inició entonces una persecución a pie en la que los sospechosos no dudaron en abrir fuego contra los agentes, llegando a realizar varias ráfagas de disparos para intentar huir. Finalmente, los cuatro implicados fueron detenidos.

En el operativo se intervinieron tres vehículos de alta gama —dos de ellos sustraídos—, un fusil AK-47, un fusil de asalto AR-15, un subfusil tipo UZI, tres armas cortas, inhibidores de frecuencia, equipos de transmisión y diverso material policial que presuntamente utilizaban para simular actuaciones oficiales y cometer asaltos a otros narcotraficantes.

Tras asegurar la zona, los agentes localizaron un “narcozulo” excavado bajo tierra, a modo de caleta, donde se ocultaban 30 fardos de arpillera con un peso total de 1.056 kilos de cocaína. El escondite, de grandes dimensiones, contaba incluso con una cámara de videovigilancia que controlaba el acceso al camino cercano.