**Juan Díaz.-
La Costa del Sol es otra cosa cuando cae la noche. En verano, cuando el calor baja y la brisa del Mediterráneo se cuela entre las calles, el sur se transforma en un mapa lleno de vida, colores y personas. Las terrazas se llenan, las luces cambian de color y las conversaciones se vuelven mucho más largas. Porque aquí la noche no es una pausa: es el momento más esperado del día.
Y lo mejor es que cada ciudad tiene su propio estilo. Hay quien busca una cena frente al mar, quien prefiere perderse por un casco antiguo con encanto, quien solo quiere bailar hasta que amanezca… y quien simplemente se deja llevar por todo lo que puede surgir en una noche eterna. Lo cierto es que, estés donde estés, siempre hay algo que hacer cuando el sol se pone en la costa del ídem.
Marbella: lujo, beach clubs y rincones para todos
Marbella es el punto de encuentro del verano para los que prefieren los ambientes más exclusivos. Las noches aquí tienen sabor a champán y suenan a música de club. Solo hay que echar un vistazo a Puerto Banús, donde se concentra la mayor parte del bullicio: beach clubs con camas balinesas, restaurantes que parecen diseñados por y para Instagram y cócteles que te hacen pensar que las vacaciones deberían ser eternas.
Pero no todo es lujo desorbitado. También hay para quienes prefieren los planes más sencillos: una copa en el casco histórico, una cena de tapas en alguna terraza escondida o incluso lugares algo más discretos que ofrecen servicios dirigidos a adultos. Sí, hablamos de esas búsquedas concretas que cada verano repuntan en internet, como Putas Marbella, presentes en portales que reúnen la oferta menos visible a simple vista en la ciudad.
El contraste entre ambas caras de la moneda es precisamente parte del encanto de Marbella: puede ser tan sofisticada o tan salvaje como tú decidas.
Estepona: tabernas, conciertos y noches tranquilas
Un poco más al oeste, Estepona ofrece un ambiente que es completamente distinto. Aquí la noche se vive con más calma. Pasear por su paseo marítimo, cenar pescado a la brasa frente al mar o tomarse un helado mientras suena una guitarra en directo… Son planes en los que la prisa no tiene cabida. No hay nada como pasear por su centro histórico, lleno de flores y de terrazas y mesas al aire libre. Parece que todo el pueblo baja a la calle cuando cae el sol.
Por supuesto, también hay bares con música, pequeñas discotecas, chiringuitos que alargan las copas junto al rumor de las olas… Y, como en cualquier zona turística con mucha variedad, hay espacios para todo tipo de públicos. Algunos visitantes, por ejemplo, recurren a páginas específicas que ofrecen servicios como putas Estepona, una oferta que existe, aunque no sea tan visible como otros planes más convencionales.
Sea como sea, Estepona conserva ese equilibrio entre lo local y lo turístico, entre lo tradicional y lo nuevo, que tanto engancha a todo el que la visita.
Benalmádena, Torremolinos y otras noches que no se olvidan
Si lo tuyo es bailar hasta el amanecer, hay dos lugares que tienes que memorizar cuanto antes: Torremolinos y Benalmádena. Allí la noche no se mide en horas, sino en canciones. La primera es historia viva del ocio en la Costa del Sol, con su mezcla de culturas, sus locales abiertos hasta el amanecer y su ambiente inclusivo y colorido. Ideal para quien quiere ritmo sin parar cuando pisa la calle.
Benalmádena, por su parte, lo mezcla todo: paseo marítimo con bares tranquilos, locales con conciertos en vivo y discotecas donde lo difícil es dejar de moverse. Si tienes suerte, hasta puedes terminar la noche viendo amanecer desde el puerto deportivo con la música todavía sonando en los oídos. Es una experiencia inolvidable.
Pero no todo es irse de fiesta. Hay quien solo quiere disfrutar de una buena película al aire libre, apuntarse a un taller nocturno o quedarse en la terraza del hotel mirando las estrellas. Muchos pueblos de la costa organizan una gran cantidad de actividades culturales en verano: cine en la playa, talleres de artesanía, teatro, música clásica o flamenco en plazas con encanto y mucho, pero que mucho más.
También hay espacios para desconectar. Por ejemplo, es muy buen plan darse un paseo por los miradores de Mijas o asomarse al gran balcón de Nerja, o hacer rutas nocturnas por el interior, o relajarse en spas que abren hasta tarde… o mucho, pero que mucho más. Y es que no todas las noches tienen que ser eternas para ser especiales.
La Costa del Sol es una de esas pocas zonas donde siempre hay un plan para cada tipo de noche. Puedes gastar más o menos, caminar mucho o muy poco, quedarte hasta las tantas o volver a casa pronto. Lo importante es que hay opciones para todos los gustos. Algunas más visibles que otras, algunas más tranquilas, algunas más atrevidas. Pero todas válidas, todas posibles y todas recomendables.