El cardiólogo del Hospital Universitario Costa del Sol, Rafael Bravo Marqués, ha sido distinguido por la Sociedad Española de Cardiología (SEC) con el galardón ‘Mérito Hipocrático’. Este premio reconoce la historia única de solidaridad absoluta de este cardiólogo que ha trabajado incansablemente durante más de 6 meses hasta conseguir satisfacer la última voluntad de un paciente senegalés, Ablaye Mboup, que quería pasar los últimos días de vida acompañado de su hijo. Ablaye padecía hipertensión arterial pulmonar, una enfermedad rara y muy grave que, en su caso, había entrado en una fase terminal.
Este premio, que le ha sido concedido por la SEC, tiene como objetivo principal la promoción de los valores humanísticos de la profesión y forman parte del Movimiento Hipocrático, una asociación sin ánimo de lucro creada para promover los ideales hipocráticos entre los profesionales de la salud y que se esfuerza por mantener encendido el espíritu humano y compasivo presente en los jóvenes practicantes de medicina por el resto de su carrera. En este sentido, esta sociedad, en su interés de promocionar y resaltar los valores humanísticos de la profesión, lleva cuatro años distinguiendo a distintos profesionales sanitarios por sus valores humanos en el trato con el paciente con estos premios Mérito Hipocrático.
El acto de entrega de estas distinciones se ha celebrado en Málaga durante el Congreso de la Salud Cardiovascular SEC23 y, durante este evento, además del cardiólogo malagueño, también han resultado premiados al Mérito Hipocrático, el proyecto SECoopera y los doctores Cristina Ruiz Sánchez, Miguel Such y Andrea Kallemeyer.
La presentación de este premio al cardiólogo malagueño ha venido de la mano del director del área de Cardiología del HUCS, Francisco Ruiz Mateas, quien comentaba en su intervención: “Rafael Bravo es un ejemplo de lucha, de tesón, de práctica clínica intachable y de solidaridad con mayúsculas. Ha movido cielo y tierra, ha contactado con todas las instituciones públicos y privadas, de diferentes ámbitos para conseguir el visado del hijo de Ablaye para que pudiera viajar a nuestro país y, créanme, ha sido una odisea. Al final, consiguió que Ablaye pasara los últimos días de su vida acompañado de su hijo, Cheikh”.