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Fue un intenso Viernes Santo para el municipio de Ojén. Por la mañana se celebró en recogido sentimiento el Via Crucis que traslada a Jesús por sus estaciones penitenciales desde la Iglesia de la Encarnación hasta El Calvario.
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Por la noche el Santo Sepulcro y Nuestra Señora de la Soledad recorrieron las calles ojenetas en un absoluto silencio, solo acompañados por el tañido del tambor. En El Calvario, la Madre y el Hijo se unieron bajo la luna en un momento de respeto máximo.
Con todas las medidas máximas de seguridad por la pandemia, en esta edición 2022 han sido muchísimos los participantes en los actos, tanto lugareños como visitantes.
**Fotos del Ayuntamiento de Ojén.-