
**Crónica del diario ABC.-
Cuente a quien le cuente lo que ha pasado hoy en la Luis del Sol, probablemente no le hará mucho caso. Verá el resultado, dirá que otra vez ha perdido el filial verdiblanco y añadirá, aunque razón no le falte, que el Betis Deportivo sigue siendo incapaz de levantar su cabeza por más que venga de ganar, empatar o caer derrotado. Pero lógicamente hay algunas formas de perder que te sacuden para siempre. Resulta que tras dos errores fundamentales ante un Algeciras bien situado, los de Pablo del Pino lograron reponer el empate por mor de un gol de Raúl, que se topó con el palo antes de que Mizzian reavivara la esperanza. Pero a renglón seguido y en otra desconexión defensiva fraudulenta el Algeciras machacaría las últimas esperanzas psicológicas y emocionales de un Betis Deportivo hundido, al que se le puede tildar de muchas cosas, como por ejemplo, su afán por seguir tropezando en una piedra que nadie es capaz de erosionar, pero no del orgullo propio y del sentido de pertenencia.
Parte el Betis Deportivo con esa premisa de que hace mucho que su lucha particular es innegociable. Pero el tiempo ha eliminado todos los condicionales. El compromiso por la identidad va más allá de lo que una pelota entre o no entre en una portería u otra, y en una mañana clara, con una Luis del Sol con una colmada presentación de aficionados algeciristas, el conjunto bético tomó la honrada iniciativa de promulgar su circulación de balón en las primeras incursiones. Dio fe de ello el desmarque de ruptura de Raúl que Tristán debía rechazar saliendo rápidamente. Casi tan ágil fue su despeje como la zancada de Juan Cruz por la izquierda, en una doble acción casi consecutiva, que percutía con un chut primero, y un centro después al que Raúl no llegaba de milagro.
Quizá esas primeras ocasiones locales sirvan para explicar la gran incomprensión de este equipo. A veces no hay por dónde cogerlo. Quienes lo ven se preguntan reiteradamente por qué sigue siendo capaz de tutear deliberadamente a un Algeciras al que tuvo contra las cuerdas en posiciones mucho más altas el curso pasado, y que ahora sueña en plata mientras el bronce del Betis Deportivo sigue cada domingo oxidándose más y más. Pese al gran caudal ofensivo de los de Iván Ania, con jugadores diferenciales como Álvaro o Leiva, las coberturas atrás eran firmes. Sujetas a pocas arbitrariedades. Pero lo bueno siempre dura poco. Le anulaban un gol a Roni por un fuera de juego previo de Álvaro, y los de Pablo del Pino huían de aquella vulnerabilidad con el espacio más diáfano que apedreaban los verdiblancos. Lara soñó el cuelgue y Raúl se elevó casi tanto como Tristán para conectar un testarazo mientras se distanciaba de su marcador con un movimiento sensacional, pero no consiguió batir al portero. Era el clásico primer aviso del renovado finalizador bético.
Lamentaría, al igual que lleva haciendo durante casi todo el curso, las oportunidades perdidas cuando las tenía un filial que veía cómo poco a poco el Algeciras iba estrechando su cerco sobre Rebollo. Por momentos, llegó a faltar, y de qué forma, la continuidad en esa disciplina defensiva que sí existió en los primeros minutos, y el balón de Tomás insuflaba una falsa vaselina que sólo era la sombra de un gol en contra fatídico en la recta final del primer tiempo. Era Lara quien perdía un balón, el segundo de aquella manera pero éste en una zona fatal, y Roni recibía con demasiada libertad como para levantársela franca a Rebollo antes del descanso. Pudo ser ahí, o pudo ser antes en un error de Fran que puso en apuros a Rebollo: lo de menos es el quién porque ya hemos contado errores gravísimos todo el curso. Lo de más sigue siendo y así parece que será hasta mayo que sigan repitiéndose sin que exista una solución.
Se recomponían de sus más tristes pedazos algunas ilusiones verdiblancas de sumar algo positivo en la segunda función, con dos buenas combinaciones que pudieron reequilibrar el electrónico en el reinicio. Una clarísima por medio de Moha y Fran Delgado, que cedía atrás ante la llegada de Lara, y el sevillano forzaba la mejor parada de Tristán; otra, un cabezazo de Simón que no vio portería. Y otra asociación, en este caso rojiblanca, entre Tomás e Iván que se paseó por el área pequeña de Rebollo. Lo que viene a continuación no lo imaginaría ni el mejor de los guionistas posibles.
Volver a perdonar tenía su precio, y este sería ya uno que no podría pagar el Betis Deportivo con un nuevo error que nunca termina. Falta total de contundencia en la zona interior, con una jugada de gol en la que el Algeciras celebró la pasividad verdiblanca, por banda diestra y Álvaro Romero, tras asistencia de Leiva, ampliaba la ventaja. Tenía nuevamente Raúl en sus botas una nueva tentativa, pero volvía a hacérsele de noche al olesano en otra ocasión que si hubiera entrado…
Del Pino sustituía a tres de jugadores de golpe, por aquello de que a los once, de momento, no se puede. Y Raúl respondía ante esas primeras dudas reduciendo la renta con un buen remate de cabeza que Tristán no se olió gracias, en parte, al propositivo centro de Álvaro Martínez. Gol y a creer quien quiera seguir creyendo. Los cambios daban alas en lo físico y en lo emocional, y el filial bético volvía a tener por medio de Raúl la posibilidad de empatar. Se lamentó y mucho el goleador cuando estrelló el balón en la madera y no se lo dejó franco a Ángel Ortiz, que había entrado con ganas y energía a asumir una responsabilidad que debería corresponderles más a otros por nombre y apellidos. No se deshacía de su esperanza el Betis Deportivo de poder igualar la contienda, y así acabaría llegando la diana de todos, como pasó en Córdoba, por medio de un Mizzian, que tras un centro lateral, remataba primero a Tristán y en el rechace le pegaba con el alma. Para la mayor desgracia de los amantes de esta generación, en la mayor decepción de la temporada, todo ese esfuerzo se quedaría en la orilla con otro balón parado mal defendido en el que Mariano era quien terminaba firmando la gran condena de este Betis Deportivo, que quiso ganar en diez minutos lo que no se mereció en 70. Sobresaliente en no bajar los brazos hasta el final, pero suspenso, rematada e indefectiblemente suspenso, sin opción de ir a septiembre, en la concentración defensiva que cualquier equipo necesita para aguantar una categoría. Esto hace tiempo que ya no va de la permanencia: el filial busca salvarse a sí mismo.
–FICHA TECNICA.-
Alineaciones: Betis Deportivo: Dani Rebollo; Fran Delgado, Simón, Callejón, Marc Baró (Álvaro Martínez, m. 67); Bandaogo (Marchena, m. 67), Tavares, Moha (Mizzian, m. 74), Juan Cruz (Ortiz, m. 67), Lara (Yassin Fekir, m. 52) y Raúl.
Algeciras: Tristán; Duarte, Mariano, Jordi Figueras, Tomás, Iván Turrillo (Villapalos, m. 69), Renato, Pepe Mena, Álvaro Romero (Borja, m. 57), Leiva y Roni (Tresaco, m. 45).
Árbitro: Guillermo Conejero Sánchez (Comité Extremeño). Amonestó con tarjeta amarilla a Turrillo, Duarte, Pepe Mena, Mariano y Mizzian.
Goles: 0-1 (m. 44): Roni. 0-2 (m. 55): Tresaco. 1-2 (m. 77): Raúl. 2-2 (m. 85): Mizzian. 2-3 (m. 86): Mariano.
Estadio: Ciudad deportiva Luis del Sol. Buena entrada con gran presencia de seguidores del Algeciras.
No hay palabras… Deseando de veros de nuevo en el Nuevo Mirador
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— Algeciras CF (@AlgecirasCF) March 13, 2022